miércoles, 30 de marzo de 2016
La Danzarina y el Girasol - Capitulo 8
domingo, 27 de marzo de 2016
La Danzarina y el Girasol - Capitulo 7
La envolvió en su vestido azul, y pese a su cuidadoso movimiento ella seguía durmiendo plácidamente. Cuando la quiso levantar de su cama de nube, empezó a mostrar gestos de dolor, por lo que comprendió que algo allí la mantenía dormida y sin dolor. Decidió cubrirla con el otro fragmento de nube y atarle un cabo para jalarla sobre su hombro, olvidando la madera; después de todo no dejaba de pensar en la doncella que llevaba, muchísimo más valiosa que la leña y que sería suya en su humilde cabaña. El girasol lo colgó en su espalda, emprendiendo el viaje de vuelta a la aldea. Comprendía que desde ese momento seria blanco fácil de cualquier asesino natural que quiera su tesoro, así que se encomendó a sus dioses y siguió caminando.
Era un precioso día soleado en el bosque, y los árboles se mecían con el viento, pero esto no le importaba al hasta ahora, afortunado joven. En el camino pensaba en la cara que hubieran puesto sus padres al llegar a conocer a tan bella joven, si siguieron vivos; y en la fiesta de bodas que le habrían organizado en su pueblo natal, si los demonios de piedra no los hubiera aniquilado trágicamente por completo. Caminaba tan entusiasmado que no vio la rama del árbol que vino hacia su cara, golpeándolo y alejándolo de la nube. Se levantó como un resorte y raíces empezaron a salir de suelo para atraparlo, mientras una risa macabra se oía de fondo. Esquivó algunas pero eran demasiadas por lo que una de ellas lo alcanzó en el brazo. Protegió la nube con su cuerpo recibiendo varios latigazos y azotes de ramas; y comenzó a correr con todas sus fuerzas, tanto que su brazo se desgarró con músculos y vasos desatándose de la rama opresora. El dolor de ver su antebrazo con los tejidos abierto a manera de paraguas, con abundante sangre y fibras, era escondido por el susto de perder la vida o peor aún, su preciado tesoro. Siguió corriendo tropezando con piedras, pero sin caerse, siempre empujando y protegiendo su nube; hasta que logró alejarse de la zona de guerra donde se hallaba. No quería ver su brazo, o lo que quedaba de él, pero el sangrado era abundante y las fuerzas se le agotaban; y aún se hallaba lejos de su hogar.
jueves, 24 de marzo de 2016
La Danzarina y el Girasol - Capitulo 6
martes, 22 de marzo de 2016
La Danzarina y el Girasol - Capitulo 5
A varios cientos de kilometros del sitio donde un mago cortaba leña, una esbelta duquesa de las huestes infernales, con un delantal como armadura y una diadema adornada con un lirio, preparaba la cena. Era la compañera de vida del mago. Entre cantos y bailes creaba una obra de arte que enamoraria el paladar, y el corazón, de su dueño amado. Era un ritual que ella disfrutaba desde que dejó las comodidades de si realeza y se sumergió en la locura de este ser tan extraño.
Ella había nacido de los infiernos, donde la esperanza se apaga con los gritos de dolor y angustia de las almas; por lo que el sufrimiento humano no solo era parte de su vida, también lo disfrutaba. Primogénita de un monarca de los abismos, fue nombrada duquesa a temprana edad, y fue entrenada entre demonios de piedra para cazar mortales, demonios de fuego que le enseñaron las virtudes de la piromanía, y los de hielo que le mostraron ser fría de sentimiento y voluntad; era una promesa del Hades para abrasar el mundo de los hombres. Nunca mostró sentimientos de compasión o dolor, ni cuando se enteró que su madre humana fue devorada luego de alumbrarla, por el monstruo que la había ultrajado nueve meses antes. Era una máquina asesina que solo disfrutaba torturando almas impuras, surcando los cielos del Hades y cazando "seres con alma", como les decía a los humanos.
El motivo que un personaje asi pudiera albergar sentimiento tan dulces era la razon por la cual la vida siempre será un mosaico de sorpresas.
Fue pretendida por guerreros, generales, monarcas de los Thánatos y algunos osados reyes mortales; los mismos que perecían en el intento de conquistarla. Solo un guerrero muy bien parecido, comandante de las tropas infernales, valiente y muy prodigio estratega, de la estirpe de los colosos logró su cometido. Fue una treta muy inteligente: le propuso al Demonio padre, que retaba a su hija a una lucha en el coliseo. La idea era simple, si él vencía ella sería suya, y si ella vencía, él daría su vida en ofrenda. Ella aceptó el reto, pese a que sentía cierto agrado por el esbelto guerrero; y en su mente decidio perdonarle la vida cuando lo venza, para continuar las negociaciones. Y el combate inició.
Entes de todas las profundidades de los abismos, reyes y generales de las tropas se congregaron para tamaño espectáculo. Y no se decepcionaron, fue una batalla encarnizada y violenta. Tanto que ningún espectador se movió durante las horas que duró.
Durante la batalla, el contendor se fijó que los ojos de ella brillaban con algo mas que emoción, y él se aprovechó de la situación. Empezó a ceder hasta el punto que ella lo doblegó en el suelo y puso su daga en su cuello. En el momento de ejecutarlo, ella desistió tal y cual como la había planeado; y se levanto mirando a su padre con júbilo; pero antes de ser proclamada vencedora, el guerrero se levantó inmediatamente y clavó con saña su daga en la espalda de la duquesa; y sin darle el mínimo tiempo de reacción la tumbó al suelo boca abajo. Le pisó la cabeza y frente a los ojos atónitos de los espectadores, empezó a cortarle las alas. Ella se retorcía entre gritos, invocando a su padre con su mirada y sintiendo algo nuevo para ella: el dolor. El demonio sentado en su trono, con expresión seria, se mantenía inmóvil en su postura, neutral externamente ante todos, mientras por dentro la angustia de su corazón le gritaba a ella que se levante, que luche. Todo esto mientras el galdiador continuaba su faena con una sonrisa sádica a vista y paciencia de todos los presentes. La sangre fluía a borbotones y esto le excitaba. Y así cortó tendones y desarticuló la union del ala con la escápula escuchandose un crujido que estremeció a todos. Hasta que luego de tanto sufrimiento, arrancó las alas con sus manos y alzándolas de forma triunfal lanzó un grito victorioso. Le propino un puntapié en el suelo volviéndola boca arriba, totalmente entregada, ya vencida y con lagrimas de sangre que brotaban de sus ojos entrecerrados. El gladiador se acercó al demonio en el trono, le lanzó las alas recién cortadas a sus pies y reclamó su trofeo de forma despótica y autoritaria. El monarca se levantó, le hizo una reverencia y le dió un anillo que le otorgaba la potestad y poder sobre su hija, ya vencida. Desde ese momento ella era dependiente de la voluntad de su conquistador, y éste era parte de la realeza; podia asistir a las reuniones, tomar desiciones menores, y comandar una tropa de guerreros mas especializada y grande que la que tenía.
Levantó su anillo triunfante pero nadie lo aclamó, la manera traidora de su victoria fue suficiente para que todos lo repudiaran. A él eso no le importaba, bajo hacia su trofeo, le colocó un grillete en el cuello y la jaló de las cadenas llevándosela para su morada temporal. Ella entre desfalleciendo descubrió un nuevo sentimiento: decepción. Nunca más surcaría los cielos, y nunca mas volvería a sonreir.
Mientras el humo de la cacerola se disolvia, la comida destilaba un aroma delicioso. Se tomaba su pausa para cantar al ritmo de las aves y suspirar un poco. La duda siempre era la misma: con que genio llegaría su amado brujo. En el fondo no le importaba, ella lo arreglaría con sus historias que le deleitaban. La noche ya se avecinaba.
domingo, 20 de marzo de 2016
La Danzarina y el Girasol - Capitulo 4
La tierra ya llevaba la mitad de su cuerpo sumergiendo en la tierra, y los gritos de auxilio de brujo eran opacados por las risas del arbol gigante. La deseperacion ya casi lo poseía, pero de nuevo los siglos de su existencia hicieron que se tranquilizara, y a su vez le dió tiempo para pensar.
Dejó de forcejear con las raices y cerró sus ojos. Con la mano que le quedaba libre sacó una larga pipa de su bolso y la puso en su boca. Esta se prendió de inmediato, y el mago se preparó a ser enterrado vivo. Las raices seguían haciendo su trabajo y cuando solo el rostro del mártir quedaba libre de tierra, respiró fuerte... y se lo tragó el suelo de un solo jalón.
El árbol dejó de reir, pero de pronto súbitamente del tronco empezó a hincharse su base, y las risas se convirtieron en aullidos de dolor. Empezó a romperse poco a poco mientras seguía dilatandose más y más. La sangre empezó a fluir por las grietas, y de repente se dió una explosión tan grande que se sintió hasta las llanuras, y el gigante cayó pesadamente por segunda ocasión, destilando sangre en todas partes. Dentro del tronco que quedaba en el suelo se hallaba el mago sentado envuelto en una burbuja de humo que salía de su pipa, moviendo sus cejas de arriba a abajo de manera burlona.
Mientras yacía el árbol en el suelo con gritos de agonía, procedió a quemar las dos partes antes que se vuelva a regenerar. Era un triunfo más que no lo vanagloriaba pero si lo hacía sentir mas vivo, y como era predecible se puso a danzar entre las visceras y pedazos de madera sangrante, celebrando su victoria. Ademas tendria su ansiada leña y su compañera no lo regañaría.
El bosque le traía mas sorpresas que lo que pensaba, pero no perdía su sentido del humor
Emprendió el camino a su casa, y decidió volver al dia siguiente a ver su paciente con su girasol.
viernes, 18 de marzo de 2016
La Danzarina y el Girasol - Capitulo 3
El brazo se encontraba partido en tres partes, por lo que los unio escuchando un crujido que aseguraba el exito de su trabajo. Luego empezo a cerrar la herida sangrante de la espalda. Tomò tiempo pero lo logro, cogio un acumulo de hojas y murmuro un hechizo colocandolos sobre la herida. Si sus cálculos no fallaban, en dos dias tendria nuevas alas. Sentia una regocijo extraño, pero satisfactorio. Lanzó otro bastonazo al piso y los animales huyeron, habia que esconderla de los depredadores. Asi que la elevó hasta la copa del árbol más alto, y alli la dejo cubierta con unas ramas. Dejo una nube sobre ella para que la mantenga dormida y puso el girasol a su lado como señal de que seguía allí.
Comenzó su camino a casa donde la esperaba su amada, pero antes tenia que realizar su tarea por la que había salido; recoger leña de un ceibo. Cuando lo encontó al robusto árbol, con su baston le dió dos golpes en la base y éste cayó pesadamente. Tendrìa leña para todo el año y esto le haria feliz a su compañera. Pero cuando iba a empezar a cortarlo en pedazos, vio que brotaba sangre de sus raices. Mucha sangre, como si fuera una gran herida humana. De inmediato su sorpresa se volviò espanto al ver que salían fragmentos de personas destrozadas. Extremidades diversas, cabezas, torsos y visceras en un mosaico brutal fluían al espacio que dejo el árbol caído. Y enseguida escuchó un grito ensordecedor seguido de una serie de crujidos provenientes del ceibo. Algo le decia que debia huir, pero su curiosidad era mas fuerte y se quedo frente gigante. Cuando de repente se curvó hacia arriba, le salieron de las raices tentáculos de madera que se metieron en la fuente de sangre y empezaron a levantar el árbol de nuevo, a resembrarse de nuevo. Estaba vivo de nuevo.
Aunque su mente le gritaba que corra, su curiosidad fue mayor, en todos sus siglos jamas habia visto que un àrbol se reinserte solo, y peor tanta sangre del suelo.
De repente de la copa del gigante salieron ramas en forma de tentáculos hacia él. Comprendió que el árbol era canibal y que el sería su nueva presa.
Emprendió su huida mientras una lluvia de ramas como lanzas caían hacia él. El camino se puso empinado mientras el gigante lanzaba su ataque.
De pronto una raiz le alcanzó el tobillo, sintiendo uno de los dolores mas espectaculares de su vida; se enrolló y lo empezó a succionar hasta base de su tronco en una especie de arena movediza. Lenta y angustiosamente, las demás raices empezaron a envolverlo enterrandolo cada vez más entre gritos del hechicero. De fondo se escuchaba una risa macabra del ceibo disfrutando de antemano su alimento.
La Danzarina y el Girasol - Capitulo 2
Fue una sinfonia de dolor y gritos que en los ojos del mago era un viaje psicodelico multicolor. De inmediato se puso a danzar sobre los restos del cadaver, cantando una cancion que tenia siglos de antigüedad. Era feliz entre sangre y visceras, sin saber si era parte de su locura innata o cortesia de los frutos alucinógenos.
De repente entro en lucidez de nuevo, y vio a la pequeña hada desnuda, inconsciente y sin saber que tan cerca estuvo del infierno. Recogio un puñado de hojas y luego de susurrar un conjuro con los ojos cerrados, se formo una cama de hojas que flotaba a poca altura sobre el suelo. Cubrio a la danzarina con el vestidito azul y junto al girasol la coloco en la cama de hojas.
Fue una sinfonia de dolor y gritos que en los ojos del mago era un viaje psicodelico multicolor. De inmediato se puso a danzar sobre los restos del cadaver, cantando una cancion que tenia siglos de antigüedad. Era feliz entre sangre y visceras, sin saber si era parte de su locura innata o cortesia de los frutos alucinógenos.
De repente entro en lucidez de nuevo, y vio a la pequeña hada desnuda, inconsciente y sin saber que tan cerca estuvo del infierno. Recogio un puñado de hojas y luego de susurrar un conjuro con los ojos cerrados, se formo una cama de hojas que flotaba a poca altura sobre el suelo. Cubrio a la danzarina con el vestidito azul y junto al girasol la coloco en la cama de hojas.
La Danzarina y el Girasol - Capitulo 1
No creía en dioses a lo que todos les rezaban; hace tiempo había demostrado para si, que si existían tampoco los necesitaba. El respiro de alivio en un paciente luego de calmar su mal, le alegraba mas que ver un cadáver volver a respirar. Disfrutaba del silencio y de la noche. Sus demonios danzaban en su armonía.
Pese a los siglos ella se mantenía joven, y contrastaba con su adorado, pero tenia un conjuro mortal sobre ella y eso no la podía sanar nadie.
De repente escucho un crujido y un golpe seco. Corrió a ver de donde venia, y vio a una figura pequeña del tamaño de su antebrazo, con forma de mujer. Se detuvo frente a ella. Cabellos rubios rizados, estructura fina y contornos delicados. Yacia sobre un piso lleno de hojas, boca abajo una pequeña hada, una danzarina, tendida inconsciente y con una lesión compatible con fractura de su brazo izquierdo y dos grandes heridas en su espalda, que mostraba que alguna vez hubieron un para de alas y que manchaba de sangre su vestido azul rasgado. Respiraba aun pero no daba buenas condiciones. A su lado había un girasol de vivos colores que ella sostenía con la punta de los dedos.
El mago se paralizo de inmediato, y la voluntad de moverse se suspendió. Estaba tan quieto como un árbol o una piedra. El ser oscuro lo disfrutaba, y empezó a acercarse lentamente mientras continuaba extendida una mano hacia el mago y con la otra se acariciaba su virilidad preparándose para el festín que le esperaba bajo un vestido azul.